Más allá de las flechas (Peregrino Toñín)

Más allá de las flechas.

Toda mi vida había transcurrido en un pequeño pueblo de la sierra de Madrid, rodeado de montañas y en plena naturaleza. Desde muy joven desarrollé buenas aptitudes en deportes de montaña, montañismo, escalada en roca, parapente……y como no, canimar. Caminar sin ton ni son,sin rumbo ni destino, abstraido en mis pensamientos,experimentaba una sensación de libertad y bienestar difícilmente explicable.
Como todo en esta vida llega y el destino es tan caprichoso,al poco de cumplir la veintena y después de varios escarceos amorosos fallidos,encontré el amor,el que yo pensaba insensato iba a ser el amor de mi vida.
Sin darme cuenta,poco a poco,fui perdiendo mi identidad con el paso de los años a la par que se deterioraba la relación.Una mudanza a la gran ciudad por motivos laborales me sumió en una depresión que no supe detectar o que engañándome a mi mismo no quise aceptar.Era un pajarillo enjaulado.
Y llego la llamada del Camino. El principio del fin….o el final del principio. Corría un caluroso día de primeros de junio cuando Raquel y yo desmbarcamos de un autobús en Logroño con intención de llegar a Compostela,estabamos muy nerviosos y cargados de dudas e incertidumbres ante la empresa que teníamos por delante.Aun recuedo con mucho cariño nuestra primera etapa hasta Najera era mi primer contacto con aquellas flechas amarillas de las que tanto había oído hablar.
Completamos con éxito y muy contentos nuestro primer Camino,pero a la vez nuestra relación estalló en pedazos. Pocos meses después de aquella ruptura tan dura para mi,en la que me relamia las heridas ahogado en cervezas y porros, decidi volver al Camino,esta vez desde mas lejos y en invierno.asi llegue a Saint Jean Pied Port desoyendo los consejos de mi familia que me aconsejaban visitar a un psiquiatra.
Empezar a ver flechas amarillas y vieiras fue un bálsamo para mi,empece a sentir aquellas sensaciones de libertad y bienestar que había perdido unos años atrás y aprendi a conocerme a mi mismo y a valorarme,a no infravalorarme a mi mismo y a quererme.
Asi nacio todo,mi mejor terapia había sido seguir flechas amarillas,desde entonces muchas etapas,distintos Caminos me han enseñado a ser mejor persona y mas humilde y generoso,sin ninguna duda el otro lado de las flechas me han hecho ser lo que soy hoy en dia…y me siento muy orgulloso y agradecido al Camino.
No es mas rico el que mas posee, sino el que menos necesita.