A Julián las palabras de su hijo le dieron fuerzas

Bueno yo empecé a hacer senderismo cuando aún estaba con mi exmujer, ella prácticamente no le gustaba. Con ella hice mi primer camino, el camino francés desde ponferrada, no se que me pasó, que me rondo por la cabeza, que me enganché al camino, allí me juré en mi interior que si Dios me da fuerza en las piernas recorreré todos los caminos que hay en España. 
Yo soy crellente, pero no practicante, me considero como tú dices, peregrino de corazón. El estar en el camino, ya no me falta nada, con lo que llevo en mi mochila , tengo todo lo que necesito para ser feliz, el camino me transporta a otra época, me transforma en otra persona, en una palabra, es lo que me hace feliz.
En mi segundo camino hice sobre 500 km. Y el año pasado por ahora estaba haciendo mi tercero. Salí desde Sain Jean Pied de Port. A pesar de que ando muchísimo, cada vez que he ido al camino me he preparado a conciencia, cada uno, el último mes de preparación con 15kg de mochila, para que los gemelos se vallan haciendo. Bueno me informé de cómo estaba la cosa para cruzar los Pirineos llamando al albergue de Roncesvalles, me dijeron que estaban cortados porque había mucha nieve, que existía una alternativa por Valcarlos y que no era tan bonita pero que estaba muy bien…
Bueno me despidieron de mi trabajo después de 25 años, con mi pareja no estaba muy convencido y eso fue lo que me impulsó a realizar mi tercer camino, salí desde Ayora yo solo que es como me quería ir, hasta Sain Jeant, y te prometo que nunca he  pasado miedo, y los últimos km de subida se agarró a nevar pero exagerado, se me agarrotaron las piernas, me daban unos calambres, y un dolor que no podía dar ni diez pasos seguidos y me vi tan impotente en aquellos bosques con tanta nieve que creí que no llegaba a Roncesvalles, pero creo que la fuerza me la dio mi hijo pequeño que cuando me despedí de él en mi casa me decía, con 12 años que tenía, papá tu eres fuerte, eres un campeón y lo vas a conseguir, y te prometo que me acordé muchísimas veces de esas palabras y con lágrimas en los ojos, pensaba y decía, no le puedo fallar a mi chico que es como yo le llamo….
Bueno llegue a Roncesvalles y estuve toda la tarde dándome masajes en las piernas, y me recuperé para el día siguiente seguir con mi hazaña personal.
Hice el Camino Francés hasta León, porque de allí para delante ya lo había hecho en mi segundo camino. Allí en León me dirigí hacia el Camino de San Salvador, León- Oviedo, este camino se lo recomiendo a todo el que sea amante del camino, es precioso, bien señalizado, solitario, y muy duro y más con nieve como había cuando crucé Pajares, los Picos de Europa, muy solitario, muy duro pero mi segunda vez que lo hacía, fue que no encuentro las palabras para describirlo, tal vez como tú as dicho, un orgasmo sexual…
Bueno una vez en Oviedo cogí el Camino Primitivo, precioso también, ami es que me gusta más bien la soledad y estos dos últimos son bastante solitarios, por lo menos cuando yo los hice, te que admitir que la soledad me pudo en numerosas ocasiones, en el Primitivo me encontré con algún peregrino, pero eran todos extranjeros y yo de idiomas ni papa, por eso no me podía comunicar con nadie. Empecé a doblar etapas, ya eran muchos días sin ver a mis hijos y a mi pareja, y empecé a hacerme una media de 40 km, y los hacia perfectamente, con mi cámara réflex colgada, el día que no me llovía que fueron muy pocos los que me libré hacia unas fotos preciosas, pero es duro, andar todo el día sólo, y cuando llegás al albergue tu solo también sin ver si quiera a nadie se te hace un poco pesado. Ay fue cuando mi pareja empezó a darme ánimos de que no abandonará, y de que siguiera con mi hazaña, ella sabía lo que eso significa para mí, y como yo soy si hubiera abandonado en mi interior, tendría la sensación de fracasado. Bueno pues gracias a su apollo, llegue a Santiago por tercera vez, al día siguiente marche para Fisterra, precioso camino, y para mi la sensación de quemar las ropas fue algo muy emotivo, allí estaba quemando mi pasado y empezaba un futuro nuevo, junto con mi pareja a la que el camino me hizo ver las cosas de otra manera, ahora la amo con locura….
De allí marche para Muxia que es precioso, sobre todo el monasterio de la Virgen de la Barca, y aquí acabo mi hazaña personal, 1300km recorridos, un sinfín de anécdotas, y experiencias vividas. El final de esta aventura fue una mezcla de alegría, satisfacción, por lo conseguido, y de tristeza porque se que nunca en mi vida volveré a realizar otra hazaña como esa, por lo económico, por tiempo. En Cee que es donde está esperando el autobús para que me llevará de vuelta a Santiago lo lo pude evitar, me senté en el suelo, y lloré todo lo que quise, sin que me importará que la gente me viera, me sentía muy orgulloso de mi hazaña y muy triste por que se había terminado…

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