“Todo principio tiene su fin” y “Carta a un Caminante” (por Fonsi Peregrino)

Etapa 32: De Pedoruzo a Santiago de Compostela
Miercoles 15 de Abril de 2009
De Pedrouzo a Santiago de Compostela (23 Kms)
 
“Todo principio tiene su fin”

Es mi último día y en el momento que me despierto, ya soy plenamente consciente de ello.
Han pasado 32 días desde que una fría mañana inicié mi camino allí en las montañas, y el final de mi viaje ha llegado.
Y decido hacerlo de la manera más emotiva, iniciando mi jornada en plena noche, bajo la luz de las estrellas y de mi linterna cuando no se por donde continuar, siguiendo el paso de los peregrinos por la vía láctea, buscando el final del sendero que lleva a mi destino.

Quiero llegar a Santiago a las 12 del mediodía para poder asistir a la misa del Peregrino, ya que no se como explicarlo, pero algo en mi interior me lo pide.
Por lo que acompañado de otro peregrino, inicio el recorrido por los bosques que rodean Santiago en plena noche.

Y esta madrugada de mi último día, resulta estar llena de magia y belleza.
Las imágenes de ver las nieblas de la mañana y el inicio del amanecer en pleno camino, han quedado grabadas en mi alma a fuego. Este momento, junto con otros tantos vividos en mi camino, quedarán grabados en lo más profundo de mi ser por muchos años, y ojala perduren por siempre.

Santiago ya está muy próxima, y a la salida del bosque, el camino rodea el aeropuerto de Labacolla, atraviesa algún pequeño pueblo más, las instalaciones de la televisión gallega y al poco, el Monte do Gozo, dónde el peregrino divisa por primera vez Santiago, después de tantos kilómetros.

El momento en el que se divisa Santiago por primera vez, es único.
Son un cúmulo de sensaciones, deseos, alegrías y tristezas, y allí en el fondo esperanza. Por algo mejor, por encontrar mi camino.

A partir del Monte do Gozo, se desciende por una calle hasta la entrada de Santiago. Atravieso un puente y ya me encuentro en la ciudad, atravesando sus calles, siguiendo las conchas, caminando hacia la Catedral.
Recuerdo que apenas quedaban unos minutos cuando al fin, alcancé la Plaza del Obradoiro, para el inicio de la misa, por lo que no me demoro y entro en la Catedral.

La primera sensación que experimenté fue la de paz. Conmigo mismo, con todo aquello que me rodeaba, con mi viaje y con mi alma.
Sentado en uno de los bancos escuché las palabras del religioso que ofició la misa, hablando de los peregrinos y sus nacionalidades, del significado del camino, de la figura del Apostol Santiago y de la religión.
Pero sus palabras no eran las que yo escuchaba, por que quien realmente me estaba dictando una oración era mi corazón.

Casi con los ojos cerrados, escuchaba como me hablaba sobre mis sentimientos, mis sensaciones, y la paz que había llenado mi alma, labrada después de tantos días de encontrarme conmigo mismo.
Y entonces entendí lo que hacía ya días que intuía. Soy feliz, porque lo he sido, lo estoy siendo y quiero serlo. El resto, no vale la pena, es algo más pero la vida depende de cómo uno quiera sentirla. Y mi sentimiento, es la felicidad.

Al finalizar la oración, y ya en un ambiente más relajado y acompañado de otros peregrinos, visito la Catedral y realizo los ritos de rigor, como por ejemplo pasar a ver los restos del Santo y subir al altar para poder abrazarlo.
Recuerdo que cuando lo toqué le di las gracias por haberme ayudado en mi camino, ya que mi viaje no había tenido dificultades, accidentes o mala suerte. Y aunque no he sido nunca religioso consideré que si había algo que desconocía, a lo mejor es que alguien me ayudó en mi viaje.
Pero las gracias han de ser compartidas, y no sólo pertenecen al Santo, sino también a quien me ayudó a hacerme comprender que los sueños, no tiene porque serlos y pueden ser tan reales como todo aquello que nos rodea.
Y también me di gracias a mi mismo, ya que aunque suene un poco egoísta, en un momento de mi vida, decidí hacer lo que sentía y dejar de pensar en el que dirán para poder sentir que soy yo quien lleva mi vida.
Y al final de toda esta lista, a toda aquella gente que fui conociendo durante mi viaje, que hizo que viera nuevas formas de vivir la vida.

En especial, tengo el recuerdo imborrable de 2 peregrinos. Oscar y Jose Antonio, que me acompañaron en parte de mi camino, y con los que hice una muy bonita amistad. Espero que los dos se encuentren bien allí donde estén, y si algún día se encuentran en dificultades, recuerden la magia del peregrino en su camino.

Y en este último día, cuando ya me encuentro en la estación de tren que me alejará de lo que ha sido mi sueño, no puedo evitar el abrir mi mochila, y leer aquellas palabras que me empujaron en mi primer día de camino, y llenaron mi ser de toda aquella energía y esperanza que tanto echaba de menos.

Y al leer la última de las palabras, sonrío. Mi viaje, no ha acabado, de hecho esto es sólo el inicio!

“Carta a un caminante”
Si estás leyendo estas líneas es que el camino está a punto de empezar…

Lo primero es desearte un muy muy buen camino!!

Aún me sigue pareciendo maravilloso que un par de simples guías te empujaran a realizarlo. Porque ahora si es. Ya no es un “sueño” o una idea en tu cabeza, o un deseo por cumplir. Es una realidad que tú has hecho posible.

Y ahora que el camino comienza, ahora que dentro de pocas horas tus pies comenzaran a andar, es cuando deseo que no mires atrás, que vivas esto como algo totalmente tuyo, que cada paso, cada albergue, cada ciudad, cada peregrino o peregrina jeje! que te encuentres por el camino, sea algo tuyo y que sobre todo pienses en ti y en lo que tú deseas.

Que cada paso, que cada rayo de sol o gota de lluvia, que cada ráfaga de viento sea para traerte ese “camino” que tú deseas encontrar. Ese camino que te pertenece y que un día dejaste olvidado en un cajón. Ese camino que te hará encontrarte a ti mismo y vivir la vida que tú deseas vivir.

Ante todo jamás conviertas tus pasos en un camino de decisión – o blanco o negro- no, no puede ser así, las respuestas te las traerá el aire, el sol, y todo lo que vivas a partir de ahora. No busques, simplemente aparecerá… Y un día te levantarás y lo verás, estará ahí y sabrás que te habrás encontrado… Vive tu sueño, por que los sueños se inventaron para vivirlos. Y tú has hecho éste realidad…

Vive y tranquilo por los que nos quedamos a este lado de la vida… seguiremos adelante.

Ahora te toca a ti, es tu turno, es tu lugar, es tu sitio. Por encima de todo y de todos, haz de esto lo que tú quieres que sea, el camino para encontrarte… el camino para en el fondo ser feliz. Eso es lo que quiero que hagas por encima de todo, ser feliz.

Disfruta, goza y vive cada paso, cada paisaje… Y si estás cansado un día, párate, detén tus pasos y escucha el silencio, escucha lo que seguramente te susurra el viento… párate, descansa y disfruta. No corras por llegar a la meta, no es una carrera, es un camino para que vivas.

Quizás todo se resuma en esa pequeña palabra vive y se feliz.

Y ahora, rompe estas líneas en trocitos, deja que se las lleve el viento y a partir de ahora… se tú mismo.

Ps. No puedo evitarlo, gracias por regalarme tanto, por darme tantos segundos de magia en estado puro… ahora… hazte tú el regalo.

Déjame sólo que te susurre algo al oído… Te quiero…

Buen camino!!!!!

“Caminante no hay camino… se hace camino al andar”

One Comment

  1. Arkaitz

    Gracias por compartir cosas como esta. Me ha emocionado leerlo, porque me ha recordado tanto, tanto, tanto a mi primer camino, el más largo de todos, también de 32 días… Son palabras sabias las que he leído: reales y simples, escritas desde el corazón, y para ser leídas con el corazón.

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