Merlín… (el Camino de Carmen, «Mujer de Luz»)

Año 2002, julio, exámenes de oposición auxiliar administrativa, tercer examen, vuelvo a casa .
-Mamá!!
-Dime hija
-No aguanto más aquí, llevo un año encerrada en casa estudiando, solo he salido los viernes por la tarde para ir a ver a mi preparador. me voy.
-Dónde=¿¿¿???
-Camino de Santiago
-HIja!!!, tú sola?
-Sí
Fui a la Asociación de Amigos del Camino, en Valencia, un montón de gente hablando, todos parecían saber qué querían a dónde iban. observo, escucho. me siento a hablar con un asesor. le digo dos cosas día y lugar 31 de julio, Saint Jean Pie de Port. Vaya!!, dice él, este chico también empieza igual.
Me fui con un desconocido (eso sí, del pueblo de mi madre, Mislata, y obviamente mi madre quiso conocerlo, por precaución, quiso saber con quién me iba, algo de miedo…) y su novia Holandesa en un todo terreno, para llevarnos al punto de inicio, mientras ella seguiría viaje a su tierra.
Siempre recordaré mis primeros pasos en la primera etapa mucho más dura y gozosa que los exámenes que había hecho, y con una advertencia mútua, empezamos juntos, pero caminamos solos. Aunque ahí empezó una amistad de peregrinos, nunca más se pierde.
Cuando llegamos a Roncesvalles me dolía cada milímetro de mi. José Luis y yo nos regalamos masajes en los pies y en las espaldas. En la ducha le robaron la cartera a un chaval, y entendí que mejor ducharme con ella el resto del viaje.
A partir de ahí andé sola, conocí infinidad de gente de todo el mundo, tuve miedo cuando me cruzaba con las vacas, pero hubieron muchos momentos mágicos, donde caminaba sola completamente, en que iba muy acompañada, una compañía muy presente y sobrecogedora venia a mi lado, unos metros por detrás de mi. una compañía mágica. Merlín. y prometí ir a su tierra. y así lo hice no mucho más tarde.
Nunca conocí en el camino las llagas en los pies, pues flotaba y andaba ligera como una india americana con su lanza (la sombra del palo de Isa y mia en el suelo nos recordaba la sombra de dos indios andando juntos, dos hermanas reencontradas, decíamos.
Conforme iba haciendo amigos y amigas, el camino se volvía más liviano, más que andar con los pies, andaba con el espíritu, entre risas, canciones, siestas bajo los árboles, sidriñas, «frescas, frescas» (cervecitas), historias, confidencias, secretos, confesiones, chistes, elocuencias, miradas, sonrisas, complicidades, peregrinos que hacían el camino del revés, señores mayores que habían dejado a sus esposas frente al televisor, en Francia…
conseguíamos romper o al menos, o poner en entredicho, el ansia que tenia la gente de levantarse antes del alba, andar de noche eso sí, veian cada día el amanecer, para llegar los primeros a los albergues y pillar sitio. cada uno hace su camino, ellos disfrutaban de los pueblos durante la tarde, pero no veían el camino antes del alba.
nosotros normalmente llegábamos los últimos a los albergues, dormiamos en los rellanos de las escaleras, nos ofrecían casa los vecinos para dormir, eso sí, veíamos los atardeceres durante el camino, caminábamos con el sol más fuerte sin prisas, gozando, descansando cuando lo necesitábamos, entre risas y chistes, gozo gozo gozo.
canté en albergues llenos de gente mientras llovía a cántaros afuera, fados, tangos, canciones búlgaras, inglesas, cada una cantábamos lo que sabíamos y así, la lluvia se animaba más y más.
hicieron parar a un coche del bando municipal en Sarria para que cantara por el altavoz, y entre calles estrechas, la gente salía por las ventanas a ver qué pasaba… extravagantes regalos del Camino, mágicos momentos, en una pulpería también me pusieron en pie            ( llevaba bastante albariño en el cuerpo), y creo que canté mejor que nunca antes lo había hecho. eso sí, había tenido grandes maestras: Dulce Pontes, Celine Dion, Maria Carey, Elton John, Tracy Chapman, Beatles, y tantos otros…
grandísimas personas me regalaron como Denis… Andreas…Paco… Carlos… Rodrigo… Titeta… La Isa… Gregori… Felipe de Sanse… Felipe del Norte…Carmen…Mari Carmen…El Sevillano… José Luis… salí de casa sola, y regresé a casa con 40 amigos.
cada uno hace el Camino por una motivación: salud, deporte, espiritualidad, vacaciones baratas, separaciones, reencuentros consigo mismos, ligar, nuevas experiencias…
Después del camino convoqué a todos mis nuevos amigos un fin de semana en la casa del Mareny de Barraquetes, nos unimos y gozamos casi treinta personas de toda España. a Denis de Francia, y Andreas de Croacia, en ese momento no los pude localizar.
Grandes amigos siempre en el corazón.
ah!! … y cuando llegamos Isa y yo a Fisterra, los demás del grupo se desperdigaron después de disfrutar unos días juntos en Santiago de Compostela, y quemamos nuestro palo de andar:  yo sentí que no lo necesito más para andar, (otros quemaron las botas pero a mi particularmente no me parecía ni ecológico ni necesario, las seguí usando durante muchos años, eran como guantes de trecking para mis pies, mis mejores botas) y mirando el cabo, y entendiendo porqué se llama Fisterra (el final de la tierra), le dije al mundo que a partir de ese momento lo iba a recorrer.
Gracias Camino
Gracias Gran Espíritu
Gracias María Magdalena y Jesús el Cristo
Gracias Merlín