Caminar, mirar y reflexionar (Carlos)

Hace tres días que llegué de mi primer Camino, esta vez con una amiga muy cercana –aunque pronto comprendimos los dos que el Camino hay que hacerlo solo. Hemos hecho el Camino Francés desde Roncesvalles hasta Navarrete. Creo recordar que fueron 8 días caminando. Debo decirte desde ya que el Camino me ha marcado. De hecho, ya estoy pensando en mis próximas vacaciones de otoño para repetir la experiencia, esta vez quizá por el Camino Primitivo. Ha sido todo positivo, incluida la respuesta de mis pies y mi cuerpo, algo que, en principio, me daba algo de miedo. Cruzar caminando la geografía a la que pertenecemos es, para mí, algo impagable. Esa pura y simple acción física de caminar me vuelve a conectar con la verdad de la vida, con lo más sencillo y, a la vez, más auténtico. Y, al mismo tiempo, la rutina diaria que se crea en el Camino, simple y sin problemas mayores, me convence de lo lejos que estamos, en nuestra vida diaria de las ciudades, de vivir sin grandes complicaciones (creadas). Caminar, mirar y reflexionar. Esos son los tres verbos que me han ido acompañando en mi primer camino.

Te copio aquí las impresiones que escribí en mi facebook: El Camino: pura acción física y reflexión metafísica, verdadera conexión con lo real, encuentros entre personas (y no avatares), y hasta reencuentros inesperados; revaloración de la soledad y del acercamiento al otro, autoconocimiento de los propios límites, descubrimiento de una rutina sencilla, asimilación fenomenológica de los paisajes, percepción geográfica del territorio, etc.

Buen Camino!