Camino Aragonés. Un lugar mágico.

Hace algo más de dos años, caminando el Camino Aragonés, junto a los pasos del que se convirtió en mi compañero de vida, pasamos por un lugar encantado. Un lugar de esos que cortan la respiración, que encogen el alma.

Empezaron a aparecer mojones o hitos a ambos lados del camino. Montones de piedras, apiladas unas sobre otras, arroparon nuestras huellas durante unos metros. Fue un momento que se nos quedó grabado. Por eso, ya que vinimos nuevamente a Jaca, nos apeteció volver a ese lugar.

Por un momento dudé de si volvería a sentir lo mismo, de si me volvería a sorprender… En esta ocasión ya sabía lo que iba a ver, además esta vez no iba de peregrina, sino simplemente a ver el lugar y caminar un ratito por allí.

Pero sí… al llegar y comenzar a ver los mojones… mi alma se volvió a encoger. Intenté buscar la piedra que puse hace dos años, pero… mirando todas aquellas piedras, me di cuenta de que iba a ser imposible. Cientos de peregrinos pusimos ahí nuestras piedras. Cientos de almas iguales; unas piedras más grandes, otras más pequeñas, pero todas formando un hito, en comunión y armonía, señalizando el camino, arropando los pasos de todos aquellos que caminamos por allí.

Caminar es mágico, y el lugar es impresionante. Si no habéis hecho el Camino Aragonés no tardéis mucho. Ese lugar os espera. Sentiréis la magia cuando paséis por él.
https://youtu.be/cIEGCW0co4w