“¡Quiero más!” (Ruth)

Mi historia no es muy distinta de otras muchas, pero cada uno vive y siente lo suyo a su manera y es eso lo que la hace particular.
Yo he tenido la fortuna de crecer en una pequeña ciudad rodeada de montañas, por lo que mis juegos de niña y fines de semana se han llevado a cabo en entornos naturales, hasta que te haces adolescente y empiezas a pasar de todo esto.
Mi pasión por caminar, empieza durante un divorcio complicado, sin trabajo y con la moral por los pies. Vuelvo a casa de mis padres, una familia azotada por la crisis, 4 miembros de la familia sin trabajo después de toda una vida con una estabilidad laboral, sumado y a la repentina y complicada enfermedad que le diagnostican a mi madre, de la cual empezaba a recuperarse muy poco a poco. Fue gracias a ella, a mi madre, senderista desde que tiene uso de razón, que descubrí la paz y el bienestar que te da salir de ruta. Todavía recuerdo sus palabras: “venga vístete que nos vamos a dar un paseo por la montaña, te va a sentar bien”. Ella necesitaba volver a pisar las montañas, y yo un poco de serenidad.
Empezamos poco a poco, debido a la debilidad de mi madre por el tratamiento que llevaba y yo por la falta de costumbre, pero sólo bastó salir una sola vez para sentir que ahí fuera y entre montañas, no te hace falta nada, es más, te liberas de todo. No me permitía pensar en problemas porque ahí fuera no los tenía, sólo oía el piar de los pájaros, el viento moviendo las copas de los pinos, respiraba el olor a tierra y hierbas aromáticas y sentía la sensación de libertad.
Esas fueron las primeras, las siguientes pasaron a ser rutas más largas, caminos más angostos y montañas más altas (por aquí no tenemos los famosos 3 miles, pero tenemos unos cuantos mil y pico miles con mucho encanto).
Y así sigue siendo, cada ruta me invita a descubrir paisajes maravillosos, tan distintos en cada estación del año y ubicación en el mapa, me inunda un sentimiento de superación y esa sensación de formar parte de la naturaleza que nos rodea, que me llevan a un “¡quiero más!”
Ahora la gran mayoría de mis viajes (nuestros viajes) y escapadas de fin de semana son a algún lugar rodeado de montañas y rutas para conocerlas.
Y es que para mí, más importante que llegar a la cima, es disfrutar del camino, aunque desde ahí arriba las vistas son mucho mejor 🙂

PD: Ahora mi compañero de aventuras es mi marido, una persona que decía que él es un perro pachón y como tal no le gusta caminar pero que he ido introduciendo en esto poco a poco. A día de hoy es otro amante del senderismo.’

Comparto con vosotros una de mis fotos y citas preferidas.
“Vive tu vida como si subieras una montaña. De vez en cuando mira la cumbre, pero más importante es admirar las cosas bellas del camino. Sube despacio, firme y disfruta cada momento. Las vistas desde la cima serán el regalo perfecto tras el viaje”
Harold V. Melchert
ruth

One Comment

  1. Sonia Ruiz González

    Y siempre vamos a querer más…
    Yo solamente deseo que la edad, la salud y las fuerzas no me vuelvan a impedir acudir a la montaña… Para mí la mejor medicina física y sobre todo psicológica…

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