Cruce de caminos y la Estrella Polar…

Anoche estaba en el campo, mirando las estrellas y pensé en cómo pasan los días, las estaciones se suceden, y la vida… la vida también pasa. Pero las estrellas permanecen. La estrella Polar siempre está allí, apuntando al Norte, desde que era niña… Entonces me puse a divagar… estaba con mi peregrino, mi compañero de vida y él me recordó eso de que la “vida es aquello que pasa mientras haces planes”. Pues sí, pensé yo… y yo sigo sin ejecutar mis planes. A veces actúo de acuerdo a lo que pienso y siento, pero otras veces no. Y cuando no camino en la dirección que marcan mis pensamientos, entonces algo sale mal. En esta ocasión fue mi salud, que se desmoronó en parte por no ser capaz de actuar conforme a lo que pensaba y sentía.

Los psicólogos parece que le ponen nombre a todo. Al principio de la carrera pensaba: “qué pesados, le ponen nombre a todo, lo definen todo” ahora, que sigo al principio de la carrera le veo más sentido: poniéndole nombre a cada situación, a las conductas, a los pensamientos, parece que es más fácil controlarlos y superarlos (en caso de que sean perjudiciales). Según la psicología del Desarrollo (lo que antes se llamaba Psicología Evolutiva), la crisis de la mitad de la vida (comúnmente llamada “crisis de los 40”) es un momento en el camino del ser humano donde éste se detiene a observar, valorar y reorganizar sus prioridades, donde tal vez, elija un camino diferente al que llevaba andado hasta ahora. Aunque esto sucede siempre, desde que nacemos, nos toca elegir hacia donde caminar. Y yo, pues como buena aspirante a psicóloga he decidido autoencasillarme en esta fase de”crisis de mitad de la vida”. Suena bien, ¿eh? 😀 Aunque aún no he llegado a los 40 pero siempre fui un poco precoz jajajajajajjaa! 😀

Ahora os cuento esta disonancia que llevo dentro de mi durante hace ya algunos años y que no hay día que no piense en ello. El hecho de escribirlo y compartirlo seguro que me sirve de algo… o no. Pero bueno, esto es un blog falto de entradas, así que… jajaja! Allá vooooyyyyyyyyyyyy:

Hace más o menos ¿16 años? decidí opositar (no me puedo creer que sea tanto… ¡qué mayor me hago!). Como no tenía estudios universitarios y quería tener un trabajo que me permitiera vivir , vi en ello la mejor opción. Conseguí pasar el primer examen muy bien, pero el segundo, que en aquella época era con máquina de escribir (sí, sí, aquellos aparatos raros…) pues me puse nerviosa, tuve una crisis de pánico, mi cuerpo se paralizó y no pude teclear… obviamente suspendí el examen. Pero como aprobé el primero, entré en bolsa de trabajo y algunos años después me llamaron para trabajar de la bolsa. Hace 12 años que estoy trabajando en la administración, de interina. Para quien no sepa lo que es un funcionario interino lo explico rápidamente: es un trabajador de la administración que no tiene la plaza en propiedad. Aunque hace exactamente las mismas funciones que un trabajador fijo, pero no tiene los mismos derechos. Pensé en aquel momento que la situación de interinidad duraría unos dos años y saldrían oposiciones, pero no fue así. El poder absoluto de Rita Barberá no lo permitió. Rita Barberá… nunca la vi en persona (ni ganas) pero decían que era una gran mujer, que le encantaba vestir de rojo y le encantaban los bolsos y los gin tonics y también decían que hablaba valenciano de una forma muy peculiar…. eso dicen. Además seguro que era una señora muy divertida, pues fue musa del humor en 1973.

Hace ya años me cansé de seguir compaginando mi “fabuloso trabajo en la administración”  con la preparación de oposiciones, pues salía agotada de mi trabajo de atención al público y no podía estudiar en las condiciones que una oposición requiere. Así que seguí trabajando y decidí matricularme en la licenciatura de psicología, por puro placer, sin prisa. Como no sabía cuánto tiempo iba a durar mi interinidad porque aquello dependía de la señora de rojo y de los sindicatos y parece que ni una ni los otros tenían intenciones de mejorar las condiciones de los trabajadores, pues me di cuenta de que los caminos del Ayuntamiento eran inescrutables. Me pasé de la licenciatura al Grado, porque al gobierno le pareció bien cambiar el plan de estudios. Y claro si a un gobierno le parece bien algo… pues ya sabéis… Desde entonces he estado compaginando estudios y trabajo y otras actividades, aunque  algún curso no me he matriculado de ninguna asignatura… lo hacía por placer, así que… era un hobby  más. Sabéis que me gusta practicar ciertas actividades, yoga, taichi, viajar cuando puedo, la huerta caminar, etc… soy culo inquieto y si me paro, muero. Bueno, pues el curso pasado, ya muy cansada de mi trabajo, ansiosa y cabreada, decidí compaginar estudios y trabajo y dejar el resto de lado. Sentí la necesidad de darle a los estudios de psicología la máxima importancia porque ya llevo unos años pensando en dejarme el trabajo que me agobia, me oprime, me limita no me llena y no es el camino que llevo pensado recorrer. Pero cometí un error. Al dejar de lado todas aquellas actividades que me ayudaban a liberar tensiones, enfermé. No actuaba como quería. No seguía el camino que quería. Durante varios años estoy esperando a ver si algo cambia en mi situación laboral. A ver si se convocan oposiciones y me voy al paro o mejor aun, si me consolidan como funcionaria de carrera y me puedo pedir una excedencia… pero nada de eso sucedía… ni sucede. No era algo que dependiera de mi, sino de la señora de rojo y de los sindicatos. El año pasado, el Ayuntamiento cambió de gobierno. La señora de rojo se fue de aforada al senado porque claro… ¿dónde van a parar los elefantes en sus últimos años? se exilian para vivir tranquilos (eso dicen). Pero incluso con el cambio de gobierno, sigo igual… de interina y sin saber cuándo ni cómo cambiará mi situación laboral, porque ahora los trabajadores dependemos del señor de pelo blanco que va en bicicleta.

¿O no?, la realidad es que cada uno de nosotros dependemos de nosotros mismos, los caminos están ahí desde el principio y la decisión de elegir uno u otro sólo es nuestra. Mi cruce de caminos está ahí, estático desde hace años y yo estoy también ahí, parada en medio de la intersección, bloqueada, sabiendo qué camino quiero coger, pero sin dar un paso… como la Estrella Polar, parada, inmóvil… pero yo no soy una estrella, no estoy cómoda si permanezco inmóvil… a mi me gusta caminar….

Tal vez alguna noche cuando mire al norte, la estrella Polar seguirá allí, pero yo habré dado el primer paso y habré salido del cruce de caminos… habré elegido el mío. Tal vez ella me indica hacia donde debo caminar, siempre hacia el Norte, siempre hacia adelante… creo que ha llegado el momento de coger mi mochila de peregrina otra vez… si no pasa nada, en breve a caminar por el Lebaniego… dicen que es bonito, ¿lo conocéis? 🙂

3 Comments

  1. Hola!!!
    El 9 de octubre también cargo mi mochila peregrina y me voy al Vadiniense…. Tiene muy buena pinta la verdad.
    Si coincido contigo buscamos un cachito de Estrella Polar 😉
    Buen Camino Peregrina

  2. alejandro

    Suelo ir sólo, hay tiempo para conocer gente en el camino. El 23 dormiré en albergue izarra, caborredondo. Saldre de san vicente el…25 al lebaniego y vadiniiense Si coincidimos, no me importará compartir algún buen rato.

  3. Alin

    Aveces pienso que uno es un poco estrella polar debe mantenerse quieto, pero todo peregrino busca su equilibrio, y concuerdo tambien que cada etapa tiene su propia crisis, me paso a los 31, pero uno debe amarse, y creer y cuando nos alineamos en lo que sentimos y pensamos todo sucede bien

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