Cómo conocí a mi peregrino y actual compañero de vida. Amor en el camino (VII)

Allí en Finisterre, tras conseguir ver la puesta de Sol porque el “destino, suerte, casualidad o causalidad” así lo quiso, renovamos el pacto de continuar nuestro camino más allá del Fin del Mundo. Lo más bonito acababa de suceder… pero lo más duro todavía no había llegado. Resumiendo: volvimos al día siguiente a Santiago en autobús, dormimos en una hospedería y al día siguiente tocaba separarnos momentáneamente… Yo tenía mi vuelo a Valencia ese domingo. Al día siguiente trabajaba y él se quedaba a ver a unos amigos. Tenía su vuelo el jueves. ¿Creeis que fue fácil? No… no fue fácil… fue muy difícil. Cogí el domingo por la mañana el autobús en Santiago, destino aeropuerto y nos despedimos en la parada de autobús. Y a partir de ahí todo fue muy raro… Iba sentada en el autobús, camino al aeropuerto y mi mente parecía no comprender nada… ¿por qué me iba al aeropuerto si debería seguir caminando? ¿por qué mi compañero no está conmigo? ¿qué va a pasar ahora? Sumida en extrañas sensaciones contradictorias y con un nudo en la garganta que me estrangulaba, llegué al aeropuerto, cogí mi avión…. y durante el vuelo mi mente era un continuo de pensamientos que iban y venían sin sentido, sin comprender, sin asumir, sin asimilar… todo era raro… mi cuerpo estaba en el avión, pero mi pensamiento… mi pensamiento no. Y aterricé en Valencia. Fui a casa de mis padres. Estaba mi sobrina esperándome. Eso me alegró mucho. Tía, creía que no te iba a ver nunca más (para la criatura que tenía entonces 4 años, parece que un mes sin verme le pareció una eternidad) Sentí alegría al verla y esas palabras suyas se me quedaron grabadas, pero mi mente seguía en un estado extraño. Al día siguiente, lunes, jornada laboral de atención al público, matadora como siempre, extenuante… pero mi mente seguía en ese estado de ensoñación y de no ser capaz de diferenciar si todo lo que me había sucedido y había sentido, había sido real o producto de mi imaginación… seguía teniendo contacto con mi compañero por móvil, pero aún así… tenía la necesidad de verlo y tocarlo. Era como haber estado toda una vida (y sólo fue un mes) en un camino mágico con él,  y ahora… la vuelta a la “realidad” no era mi sitio. Suerte que el lunes tarde tuve clase de taichi. Con mi maestro y mis fabulosos compañeros me sentí arropada. Pasó el martes y el miércoles y por fin el jueves… mi compañero volvía a Valencia. Yo iba al aeropuerto a esperarlo. Estaba nerviosa. Sentía como si se tratara de una primera cita a ciegas… no sabía si vestirme de peregrina con mis pantalones de caminar y llevarme la mochila o vestirme normal con unos vaqueros… ¿y si no le gusto? Pensé… ¿y si no me reconoce? ¿y si…? ¿y si…? Todo eran ¿y si…? ¿y si lo veo y no me gusta? ¿y si se me ha pasado el encanto del Camino y me parece un ser horrible? En fin… todo eran miedos. Necesitaba verlo YA para salir de mi incertidumbre. Para sentir que todo el camino fue una realidad. Para cerciorarme que mis sentimientos seguían siendo auténticos.

Fui al aeropuerto nerviosa como un flan. Por fin salió, vestido de peregrino… por supuesto lo reconocí. Yo iba en vaqueros… por supuesto que me reconoció. Nos dimos un abrazo… que todavía hoy dura.

Gracias querido peregrino, por la magia.

6 Comments

  1. Sugeins

    Me encanta el camino los unió y siguen juntos… El destino quiso que los dos vivieran en la misma ciudad y se encontraran en el camino quizás fuera de allí nunca hubiese pasado.
    Tengo un amigo que esa magía la sintió sólo con dos días, no le hizo falta estar el mes; él en bici y ella andando; pero la distancia no lo pone fácil… El vive en Asturias y ella en Estados Unidos. Ojala el camino les de la oportunidad de vivir lo que ustedes hasta hoy han vivido!!

  2. annarosa.

    estoy muy emocionada por esa linda historia.estoy a punto de regresar a españa.para reencontrarme con mi peregrino después de 2 años..se siente de todo..

  3. Gracias a tod@s por seguir las historias del Clímax y por supuesto por vuestros comentarios. Sugeins, mucha suerte a tu amigo, la vida a veces te obsequia con cosas, personas o sensaciones que no esperas… tal vez la distancia no sea obstáculo para ellos. Annarosa cuando te encuentres con tu peregrino… será mágico! Si te animas a contar la experiencia, ya sabes que aquí tienes tu espacio!
    En el Címax tod@s tenéis vuestro espacio, os animo a que compartais!
    Besossssssssss 🙂

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