Parte 1 “motivos para caminar” (Por Baltasar)

Por qué camino Parte 1 “motivos para caminar”
por Baltasar Redondo Redondo, caminante y peregrino.
¿Por qué camino? No lo sé, ¿o sí?. Voy a aprovechar la oportunidad que nos brinda el Clímax del Caminante para reflexionar sobre el tema y así quizás me conozca mejor. A veces pienso que un mejor conocimiento de uno mismo sea una de las razones por las que camino.
¿Qué entendemos por caminar? ¿Caminar es lo que hacemos habitualmente en nuestra rutina diaria o consideramos caminar a dar largos paseos, fuera de la rutina y en lugares diferentes? Considero que caminar es la segunda opción, es ir de un sitio a otro por el placer de hacerlo, estamos caminando nada más, es andar de manera consciente. En nuestra rutina diaria nos desplazamos de un sitio a otro pero lo hacemos por otra motivación, no caminamos sino que estamos yendo al trabajo, a la escuela o a cualquier otro sitio y, lo más importante, estamos pensando en la actividad que nos lleva allí. Cuando caminamos y nos dejamos llevar, dejamos la mente que fluya libremente, sin tenerla ocupada en otra cosa que no sea lo que se le ocurra.
¿Qué es un caminante? Un caminante es el que camina.
Ya tenemos el sujeto y el verbo, YO CAMINO, solo falta el predicado, ¿por qué camino? Buena pregunta.
¿Todas las personas caminamos con la misma intención o motivación? la respuesta es no. Hay tantas razones para caminar como personas, cada cual lo hace por un motivo diferente, que se puede encuadrar en varios segmentos muy homogéneos (salud, ver cosas, relacionarse, etc.). ¿Estaría mi motivación en un segmento de estos?, sí y seguramente en varios, ya que los mismos no sólo no son excluyentes sino que además son sinérgicos.
Quizás para comprender por qué camino tendría que saber desde cuándo camino, ¿cuándo empecé a caminar?, entendiendo por caminar el andar de manera consciente. Llevo años haciendo esta actividad por gusto pero, me acuerdo que antes de estos años veía esta actividad de caminar como cansina (cansada, pesada). Sí, así la veía yo, y no es porque no realizara actividades y deportes que me aportaran también ese cansancio. De pequeño y joven juegas al escondite, al fútbol, tenis, haces natación, etc, no sé, mil cosas y quizás no se te ocurre caminar, como no sea ir a la escuela o al lugar de concentración con los amigos para realizar las actividades propias de nuestra edad.
Bueno, voy descubriendo cosas, ya sé que en la infancia y juventud no caminaba y que con los años empecé a caminar. ¿Puede ser que ese comienzo coincida en que te quedas no sólo pero sí no tan acompañado? Ya no quedas en la plaza para jugar, quizás estés casado y con hijos y entre el trabajo, la casa, etc., no tienes ni tiempo en pensar en tus compañeros de antes. Ya ni juegas ni haces nada y curiosamente harían falta unas 36 horas al día para conseguir hacer algo que te guste realmente, algo que necesitas hacer y no haces.
¿Y qué puedes hacer tú, singular, para reconducir esto? Hay quien dice y no le falta razón que: “cuando no sepas lo que hacer, camina”. Así, lo primero que se te ocurre es caminar como primer paso de esa búsqueda. Ya ha aparecido el sujeto con el verbo adecuado y un principio de predicado, que podría ser: YO NECESITO CAMINAR.
Entonces, descubrimos que empezamos a caminar por necesidad, si, necesitamos caminar, por la razón que sea. Y caminamos y caminamos y caminamos y caminamos y caminamos y …
Y ese caminar y caminar y caminar y … nos produce una sensación placentera, nos hace segregar unas sustancias en el cuerpo que nos hacen sentir bien. Y nos sentimos bien porque hacemos aquello que queremos, ya no caminamos por obligación si no porque así lo hemos decidido. Al mismo tiempo caemos en la cuenta que dedicamos unas horas a esta actividad y sorprendentemente el día continúa teniendo 24 horas. Caminando hemos recuperado el control de nuestro tiempo y de nuestra existencia. Caminando sabemos que lo que queremos hacer es eso, caminar. Nos hemos puesto en marcha buscando el camino y cuando llevamos un trecho aprendemos que el camino no existe sino que nos lo vamos creando a cada paso. Esa sensación nos gusta y por eso queremos seguir caminando.
¿Ese sentirse bien tiene alguna explicación? Pienso que sí. Todo en la vida, en nosotros, en nuestras células, en nuestro universo, funciona de una manera que es igual arriba y abajo, en cualquier nivel que miremos, el funcionamiento es el mismo. Si nosotros tenemos el control de esa máquina que es nuestro cuerpo, todas las partes del mismo se sincronizan y se alinean con la energía universal de la que formamos parte. Ese sincronismo con el todo es lo que nos hace sentir bien.
¿Caminar produce esa sincronía con el universo? Pienso que sí. Caminando movemos extremidades y vamos acompasando la respiración, un ritmo constante, más o menos, que pone nuestros centros energéticos en equilibrio y a nuestro toroide corporal a pleno rendimiento. En ese estado y con la mente sin más ocupación que mantener el ritmo es cuando conectamos con la estructura del vacío que nos relaciona con el resto del universo. Daos cuenta que he dicho que la mente no tiene más ocupación, no he dicho preocupación ya que las preocupaciones nos imposibilitan para conectar adecuadamente con el universo de manera que nos sintamos bien. Esto es fundamental, la correcta conexión para lo que necesitamos una mente ocupada en ello pero, no preocupada por nada.
Ya vamos descubriendo más cosas. Hemos descubierto que ha sido nuestra mente la que nos ha hecho saber que necesitamos estar bien; y que una buena forma de estar bien es caminando. Ha sido nuestra mente la que nos ha hecho caminar, porque es ella la que nos lo ha pedido, consciente como es que sólo sintiéndonos bien podemos conseguir lo que nos proponemos; y que el mejor propósito al que podemos aspirar es a sentirnos bien. ¿Hay algo mejor que sentirse bien? Yo creo que no.
Ya vamos cerrando una frase más construida y completa: YO NECESITO CAMINAR PARA SENTIRME BIEN.
¿Hemos terminado con los descubrimientos? No, creo que no. Hemos dicho anteriormente que caminar es andar de manera consciente. Hemos dicho que caminar es cansado y fatigoso pero, sólo cuando lo hacemos por locomoción movido por otros asuntos. Hemos dicho que cuando dedicamos tiempo a esta actividad, caminar, nos sentimos bien ya que hemos recuperado el control de nuestra vida al dedicar parte de ella a lo que decidimos. Llegados a este punto, nos podemos preguntar ¿qué me aporta este sentirme bien por caminar?, ¿puede convertirse el caminar en una actividad que nos haga egoístas y nos aleje de los demás? y también ¿puede convertirse en una necesidad tal que nos genere ansiedad y, por tanto, sentirnos mal?
Creo que son cuestiones para tratar más adelante, quizás en otro escrito. Llamemos a este Por qué camino Parte 1 “motivos para caminar” y al próximo, si llega, Por qué camino Parte 2 “caminar, implicaciones y complicaciones”. Así lo pongo en el título de este texto.
Un saludo de Baltasar.