“La senda de las Estrellas” (Mario, guía de montaña)

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LA SENDA DE LAS ESTRELLAS

Soy un enamorado de las estrellas.

Pasa el tiempo, y cada vez que recuerdo alguna de las noches que he tenido la suerte de poder dormir arriba, entre grandes montañas, no puedo si no regocijarme en la felicidad que esos recuerdos me traen.

Entre esas grandes ‘catedrales’ que son las montañas y bajo una noche despejada con sus millones de estrellas, te acaban dando ganas de darle un astronómico y cálido abrazo al universo mismo. Un abrazo de agradecimiento eterno, por haberse confabulado con mis deseos y ganas de estar justamente ahí…. y concedérmelo.

Solo unas horas antes de dejar que mis ojos se cierren dentro de mi cálido saco de dormir, subía tranquilo por una pedregosa senda; una de esas sendas que, durante el día, te hacen disfrutar de la montaña llevándote hasta lugares concretos como puedan ser un refugio, un collado con maravillosas vistas hacía otro valle, o al pie mismo de una gran pared que quieras escalar. Pero ese mismo tipo de senda, a partir de cierta hora de la tarde, empieza a tener curiosos cambios con las cálidas tonalidades que el Sol del atardecer le proporciona, llenándose poco a poco con la oscura magia de la que ya presientes que va a ser una noche muy estrellada.

Así, andando tranquilo con una pesada mochila en mi espalda, voy entendiendo que no solo me va a llevar a sitios concretos. Dicha senda me va a llevar a un lugar de ensueño donde el Universo entero me va a envolver en cuanto que caiga la noche definitivamente.

En un estado de ánimo exultante, me iré cargando de poder interior, sin ningún tipo de luz ni ruidos artificiales. Sin más gente que mi sola presencia. Acariciado una y otra vez por la fría brisa nocturna, mirare por última vez atrás y me despediré de mi particular ‘senda de las estrellas’ con una sonrisa, esa sonrisa que, por esta vez, el universo entero va a disfrutar. Y así, dejaré que mi mente inunde de paz al resto de mi cuerpo, embelesada con esos luceros que contemplo en el cielo en su mágica decoración.